
Mi primer encuentro con la Quirología fue con una lectura de manos, recuerdo aquella vivencia como una de las más especiales e importantes de mi vida marcando un antes y un después en ella.
Mis manos me mostraron lo inmensamente grandes y pequeños que somos y la gran belleza que reside en nuestro interior.
Sumergirme en el estudio de la Quirología y la Quiromancia ha sido un viaje de autodescubrimiento. En cada línea, en cada pliegue de mis manos, encontré respuestas, fuerza y claridad. Han sido mi faro en los momentos oscuros, cuando el miedo, la inseguridad y la necesidad de sentirme amada intentaban arrastrarme a la tormenta. Me han recordado que no estoy aquí para competir, sino para vivir en autenticidad, abrazando cada parte de mí con amor y aceptación.
Somos los arquitectos de nuestro destino, los creadores de nuestra propia historia. Cada elección que hacemos, por más pequeña que parezca, es un hilo que teje el tapiz de nuestra vida, acercándonos o alejándonos del camino que nos pertenece.
Para mí, la casualidad no es más que una ilusión. Todo lo que pensamos, sentimos y hacemos deja una huella en nuestro sendero. Si nuestras acciones nacen de la autenticidad, la coherencia y la fidelidad a nuestro verdadero ser, serán las brújulas perfectas que nos guían hacia donde realmente debemos estar, en el camino que nuestra alma ya eligió transitar.
Las manos me han enseñado que el amor es la clave, el ingrediente esencial para una vida plena. Pero no cualquier amor: el amor hacia uno mismo, el que nos invita a abrazarnos con ternura, a cuidarnos, a perdonarnos. Solo cuando aprendemos a amarnos sin condiciones podemos compartir ese amor con el mundo. Porque, al final, la enseñanza más profunda no está en las palabras, sino en el ejemplo:
«Cuando me haya perdonado a mí mismo y haya recordado quién soy, bendeciré a todo el mundo y a todo cuanto veo.»

Tertulia Quiromancia. El pasado es un libro cuyas páginas no podemos reescribir, pero sí releer con nuevos ojos. Con el tiempo, nuestra mirada se vuelve más sabia, más compasiva, y aquello que una vez pesó como una sombra puede transformarse en luz.
Si nos concedemos el regalo de la objetividad, si dejamos de mirar atrás con culpa o dolor, es muy probable que descubramos en esos recuerdos las lecciones que aún tienen algo que enseñarnos. Y cuando logramos verlos desde la conciencia, dejan de ser cadenas que nos limitan o nos frenan.
Quiromancia-Pinceladas. El único instante que realmente nos pertenece es este: el aquí y el ahora. Es en este preciso momento donde sembramos las semillas del futuro que soñamos, donde cada pensamiento, cada decisión, es un trazo en el lienzo de nuestra vida.
Nuestras manos, fieles compañeras de nuestro viaje, guardan en sus líneas la historia de quiénes somos y la promesa de lo que podemos llegar a ser. Son brújulas , guías sabias que nos recuerdan nuestro poder. Al descifrar su lenguaje, nos reencontramos con nuestra esencia, esa chispa única que disuelve el miedo, despeja la duda y despertamos al poder creador que siempre ha estado dentro de nosotros.
Cuando abrazamos nuestro poder creador, el mundo deja de ser un límite y se convierte en un universo en expansión. Cada idea, cada sueño, cada paso que damos abre puertas a nuevas e infinitas posibilidades. No hay fronteras, solo caminos por descubrir, esperando a que nos atrevamos a recorrerlos.